Una casa donde cabe el deseo de todos

Actualizado: 16 de dic de 2020

«Una decisión es buena, cuando es buena para todos» Laura Gutman

Parece fácil, un hogar en donde no sólo lo padres satisfacen sus necesidades emocionales, sino donde también se escucha y se ayuda a realizar el deseo del/los hijo/s. Sin embargo que complejo resulta practicarlo.


Venimos arrastrando durante generaciones un sin fin de violencias invisibles, como bien nos dice Laura Gutman. Y entre esas innumerables violencias cotidianas está la anulación del deseo del otro y en especial del más débil. ¿Cuántas veces no nos ha pasado que tenemos muchas ganas de ir a algún lugar o simplemente hemos quedado con una amiga y a la hora de marchar nuestro hijo boicotea la salida haciendo una pataleta por cualquier cosa? y nosotras además de ponernos furiosas y nerviosas, sacamos a relucir todas nuestras armas de lucha contra ese pequeño, porque claro,» tiene que aprender a adaptarse a nuestros planes», «no podemos hacer de nuestro niño un tirano que decide todo en casa», y un sin fin de justificaciones con las que al final mal o bien conseguimos que salga y vaya a donde queremos. Pero quizá con la rabia que desató esta batalla y el mal humor de todos, el plan no sale tan bien como esperábamos.


Quizá con simplemente escuchar su deseo y reconocérselo en lugar de negarlo, las cosas pueden ir mejor. ¿Qué tal reconocerle que se lo está pasando bien en casa, donde tiene sus juguetes y justo acababa de empezar una nueva construcción y negociar con él para que esa necesidad de juego, de estar seguro en casa, de no tener horarios, también se realice? Quizá negociar que puede realizarla en otro momento, o en otro lugar, hay muchas posibilidades con un poco de creatividad.


Los deseos de nuestros hijos muchas veces nos parecen absurdos o fuera de lugar y por eso acabamos creyendo que somos nosotras, como adultas, quienes siempre debemos decidir por ellos, ya que creemos saber siempre qué es lo mejor. Sin embargo no hablo de renunciar a nuestro deseo para hacer sólo lo que ellos quieren, no, hablo de reconocer el suyo y también darle un lugar e intentar negociar con él. Y una negociación será exitosa si todos logran cumplir, al menos en parte, su necesidad. Es cuestión de ceder un poco y ganar todos.


Construir nuestra Biografía Humana, puede ayudar a que cambie la relación con nuestros hijos. Tomar conciencia de nuestro pasado, de la niña que fuimos y de lo que recibimos emocionalmente hablando de los adultos que nos rodeaban, nos puede ayudar a pasar de la batalla continua de deseos a la negociación. Y es que para que quepa el deseo de todos, primero hay que salir del propio, identificarlo y luego descentrarse, tomar conciencia de qué es lo que realmente nos pide el otro, qué es lo que necesita y qué necesitamos nosotros. Y después hacerse preguntas ¿podemos cubrir los dos o los tres o los cinco nuestras necesidades?, ¿cómo?, ¿cuándo? al menos hacer el intento…


Pero no todo es perfecto, con el día a día, el cansancio y las prisas, es fácil caer en la trampa de la ceguera y es cuando empieza el caos, el sufrimiento, las enfermedades. No todo es color de rosa en el camino de la conciencia, pero al menos...

...entender lo que nos pasa nos hace más libres!

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